Dafne, cuyo nombre significa "laurel" fue una ninfa amada por Apolo que un día juró no pertenecer jamás a ningún hombre.

El mito cuenta lo siguiente: Un día, Apolo iba paseando cuando sorpendió a Dafne cantando. Enseguida se enamoró de ella, pero Dafne al notar su presencia dejó de cantar y huyó. Apolo intentaba seducirla con mágicas palabras de amor,

y ella le suplicaba que se detuviera, pero él era sordo a su ruego. Indefensa le pidió ayuda a la Tierra y ésta la oyó. Como salvación empiezó a transofrmarse: su piel suave se recubrió de una corteza, sus uñas se alargaron en hojas, sus cabellos formaron un denso ramaje, su rostro des
apareció detrás de la corteza y sucuerpo se transformó en tronco. Quedó completamente fijada con sus raíces hundidas en la tierra, rígida e inmóvil.

Apolo, entre lágrimas abraza al árbol y declara que será consagrado a su culto.